sábado, 11 de septiembre de 2010

Al límite


Decine21
Thomas Craven, un maduro policía de Boston, acoge en su casa a Emma, su única hija, a la que hace tiempo que no ve. Inesperadamente sufre en la puerta del hogar un ataque brutal donde Emma se lleva la peor parte. De modo no oficial Craven investigará quién está detrás del atentado; sus compañeros de la policía creen que se trata de la venganza de un criminal relacionado con alguno de sus casos, pero nuestro hombre empieza a sumar razones que apuntan a que el ataque tenía que ver más bien con su hija, ingeniera nuclear, que trabajaba con una empresa privada, contratista de Defensa.

Poderosa adaptación de una miniserie británica de los 80, a cargo del mismo director, Martin Campbell. Se trata de un trepidante thriller que supone el regreso a la interpretación de Mel Gibson tras siete años de ausencia en las pantallas. Y recuerda a algunos títulos de Gibson, como Conspiración y Rescate. Destaca el ritmo endiablado, con golpes inesperados que te descolocan, y la composición de los personajes a base de lo que se diría trazos impresionistas, sin que tengamos en ningún momento su 'foto completa'. El guión de William Monahan y Andrew Bovell funciona, crean una incómoda sensación de que fuerzas ocultas, con la connivencia de las autoridades, ponen en peligro la vida de los ciudadanos con métodos nada ortodoxos; una tupida telaraña de intereses y falta de escrúpulos, a la que debe enfrentarse el héroe corriente y moliente en solitario, el 'amigo' Mel, que compone bien su personaje.

No estamos ante una película de tesis -las críticas a la industria armamentísticas o la falta de ética de determinadas instancias paragubernamentales, encarnadas por el villano de Danny Huston, no dejan de ser excusas argumentales-, aunque sí se subraya la necesidad de un código moral para funcionar por la vida, en el intercambio que tiene Craven con su compañero interpretado por Jay O. Sanders. En tal sentido también proporciona un interesante contrapunto la némesis de Craven, el 'arreglaproblemas' Jedburgh (Ray Winstone), que empieza a cuestionarse sus acciones.

Amerrika


Decine21
Pequeña gran película alrededor del drama de Oriente Medio y la inmigración. Muna es una mujer de mediana edad, madre de un adolescente, Fadi, divorciada por culpa de su infiel marido. Palestina cristiana, se gana bien la vida como empleada de banco, pero su vida en Cisjordania es dura, está en marcha la construcción de un muro de la vergüenza, y cada día debe atravesar humillantes puestos de control. Cuando le surge la oportunidad de emigrar a Estados Unidos, espoleada por Fadi, se lanza a la aventura. Ambos marchan a Illinois, donde son acogidos en casa de una hermana de ella, Raghda, que lleva viviendo allí 15 años.

La guionista y directora Cherien Dabis se inspira en su propia familia para contar las dificultades de integración de los árabes en Estados Unidos, debido a la invasión de Irak, que pone a los inmigrantes de esta etnia bajo sospecha. Más que cine político, lo que hace Dabis es contar una historia profundamente humana, sobre la importancia de los lazos de sangre, y el cultivo de la esperanza ante las dificultades. En tal sentido hace una composición soberbia la protagonista, Nisreen Faour, que entrega un personaje inasequible al desaliento, siempre con la sonrisa en el rostro, que no se viene abajo cuando su optimismo choca con las dificultades del mundo real. Está muy bien descrita, sin estridencias, la relación madre-hijo, y con los parientes americanos. Pero también el maleamiento a que conduce Occidente -las drogas, las tonterías que cometen los adolescentes en grupo...-, la posibilidad de una coexistencia pacífica y en concordia entre personas de orígenes diferentes. Se agradece además que no se caiga en el victimismo, y que se muestre a personajes estadounidenses -que en algún momento de sus vidas también han sido inmigrantes- ayudando a los recién llegados.