sábado, 4 de agosto de 2012

Blancanieves (Mirror, Mirror)

Decine21

Continúa la moda de revitalizar los cuentos tradicionales, renovando más o menos su argumento, en la línea de Por siempre jamás,Shrek y Alicia en el País de las Maravillas. Dos Blancanieves llegan a las carteleras casi simultáneamente, pues ésta se estrena poco antes que Blancanieves y la leyenda del cazador, con Kristen Stewart y Charlize Theron.
En esta ocasión, la madrastra rememora su historia. Se trata de una hechicera que se mantiene joven y guapa gracias a tratamientos de belleza extremos, se casó con el monarca de un lugar próspero donde la gente era bastante feliz, le hizo desaparecer, y mandó asesinar a Blancanieves, la heredera del reino. Pero a ésta le deja escapar su verdugo –agradecido porque tiene un buen recuerdo de su padre–, por lo que se refugia en la casa de siete enanos ladrones. Se ha enamorado del Príncipe de Valencia, un joven un tanto arrogante, pero guapo y refinado.
Aunque el planteamientopromete dar la otra versión del famoso relato, en algún momento de la preproducción se ha optado por olvidarse por completo de la idea. Desde luego no apuesta por tratar de entender más a la villana en la línea de King Kong, de Peter Jackson, por poner un ejemplo. Las novedades van por otro lado, pues ofrece bastante humor sencillo, duelos a espada y acción, y una protagonista muy ajustada al siglo XXI, muy lejos de ser aquella joven a la que se engaña fácilmente con una manzana, o que necesita ser salvada con un beso del príncipe. En esta ocasión, ella lleva la batuta por completo. Blancanieves (Mirror, Mirror) mantiene el tono familiar, aunque incluye algún guiño para mayores un poco más atrevido.
Tarsem Singh –que cuando tiene un guión sugestivo rueda la potente The Fall. El sueño de Alexandria– ha entregado ésta muy poco después de Immortals. Aporta un enorme esfuerzo por crear imágenes visualmente rompedoras, y un aire de irrealidad que cuadra muy bien con la historia. El cineasta indio llega al extremo de cerrar el film con un número musical a lo Bollywood. Sus actores resisten el envite más o menos, sobre todo Julia Roberts, que expresa una gran comicidad. El galán Armie Hammer, que no para de trabajar desde su doble papel en La red social, da el tipo. No deslumbra, pero tampoco desentona Lily Collins, que fuera la hija de Sandra Bullock, en The Blind Side (Un sueño posible).

Intocable

Decine21

Philippe, un millonario tetrapléjico, escoge contra pronóstico a Driss, un inmigrante negro de los suburbios parisinos que ha tenido problemas con la justicia, como asistente personal. El motivo de tan sorprendente elección reside en que Driss dice siempre lo que piensa, no se anda con tapujos ni se embosca en falsas compasiones, y su jefe piensa que alguien así es precisamente lo que necesita en esa etapa tan difícil de su vida.
Olivier Nakache y Eric Toledano escriben y dirigen Intocable, una película basada en hechos reales, aunque tamizada por el humor, el tono de su trabajo es de comedia, aunque no falten los momentos dramáticos. Aciertan los autores en su dibujo de “la extraña pareja”, saben darnos en el momento justo la información que necesitamos de los personajes, la viudez de Philippe, su hija adolescente, su amor platónico, y la complicada familia de Driss y el modo en que llegó a Francia.
Domina en la narración el tono ligero, estamos ante una película desengrasante. No es que se quite hierro a la difícil vida de alguien en el estado de Philippe, pero sí hay un intento de desdramatizar, con abundantes gags, donde la química entre François Cluzet y Omar Sy es perfecta, demostrando este último actor ser un auténtico “ganso”, algunos de los momentos que brinda son realmente desternillantes. Las bromas son en general elegantes, tienen estilo, aunque no falte alguna frivolidad acorde a la visión de la sexualidad dominante en la actualidad

La invención de Hugo

Decine21

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado.
Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens.
Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker
Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar.
Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables.
Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

Pío XII

Decine21


Acercamiento a la emblemática figura del papa Pío XII en los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial, quien tuvo que pasar por una de las peores situaciones mundiales de la historia: el surgimiento del Tercer Reich. Su dilema de alzar la voz o trabajar discretamente para salvar vidas se alterna con la descripción del sufrimiento de los judíos, representados sobre todo a través de Miriam, hija de un librero viudo y con un hermano pequeño, que se debate entre el amor de Marco, un universitario cristiano, y Davide, un judío espabilado que se desenvuelve muy bien en el mercado negro.
Cuidada miniserie de más de tres horas de metraje, producida por la RAI y Lux Vide. La historia, que se esfuerza por poner rostro humano a la tragedia, se centra como es lógico en los esfuerzos pontificios y de tantos hombres de la Iglesia por intentar salvar los miles de judíos de Italia. Así, narra cómo el Papa llegó a un acuerdo con un general alemán católico para que se consideraran las iglesias y conventos romanos, propiedad de la Iglesia, protegidos por la extraterritorialidad del Vaticano, estado neutral en la guerra, lo que permitió refugiar entre sus paredes a miles de judíos.
Sin ser memorable -la miniserie dirigida por Christian Duguay abusa de cierto enfatismo subrayado por la partitura musical- el resultado ofrece una "foto" bastante completa de la delicada situación que tuvo que afrontar Pío XII, no se rehúye la famosa polémica acerca de su silencio. Efectivamente, el Papa, no hizo una condena pública del régimen porque pensó que como represalia, sus palabras llevarían a la muerte a miles de judíos, de lo que existía un precedente en el episcopado holandés; con ese silencio –tan criticado y vilipendiado– el Papa salvó a miles y miles de hombres y mujeres de la barbarie nazi. Se alude a demás a aspectos menos conocidos sobre el Papa y el nazismo, como su papel en una encíclica previa, leída en las iglesias alemanas, que condenaba el nazismo; o los planes felizmente frustrados para secuestrar al mismísimo pontífice.
Es de justicia subrayar al grandísimo trabajo interpretativo de James Cromwell (L.A. Confidential), un Pío XII muy convincente, con algunas escenas memorables, sobre todo aquellas en que tiene que lidiar con los oficiales alemanes, lo que hace situándoles ante su propia conciencia.

Maktub

Decine21

Algo en el hogar de Manolo no marcha bien. Casado con Beatriz y con dos hijos, las relaciones familiares se han ido deteriorando progresivamente. Cercana la Navidad, tal situación podría cambiar por el encuentro inesperado de Manolo con Antonio, un chaval que padece cáncer, hijo de madre soltera, Mari Luz. Con su liante desparpajo, Antonio logra enredar a Manolo para que le preste un poco de su afecto y tiempo, y esta posibilidad de ayudar al prójimo tendrá un efecto contagioso en todo su entorno.
Una grata sorpresa. Esta película familiar con formato de cuento navideño, escrita y dirigida porPaco Arango, hasta ahora curtido con la creación de las series televisivas ¡Ala... Dina! y El inquilino, tiene la nada desdeñable virtud de funcionar. Porque no es tan sencillo manejar los recursos típicos -y por tanto, manidos- de este tipo de filmes, con idea de divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos del espectador, y lograrlo. Arango alcanza el deseado equilibrio entre comedia y drama, y propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos ni empachos de la muerte, la trascendencia, el amor, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Y en singular mezcla de géneros, hasta se permite una sorpresa final casi de thriller o “cuento asombroso”, que ciertamente se ve venir, pero que está eficazmente entregada.
Hay un acierto completo en el casting, Arango tiene a un grupo de actores que se mueven bien en un terreno donde deben a la vez provocar risas y mover a la reflexión por sus distintas encrucijadas, qué grandes son Aitana Sánchez Gijón, Amparo Baró, Goya Tolelo, Mariví Bilbao,Enrique Villén, Rosa María Sardà, e incluso sólo cabe calificar de inteligente el fichar al popular “perdido” Jorge García como inmigrante mexicano repartidor de comida rápida. Diego Peretti es perfecto para el buscado efecto tragicómico, da el tipo de hombre agobiado que a la vez nos hace reír. El resto de adultos, muy bien escogido, cumple sobradamente. Puestos a destacar un actor -y todos los chavales están muy bien-, se lleva la palma el joven debutante Andoni Hernández, el chico enfermo, que compone un personaje clave con la solidez de todo un profesional.