sábado, 25 de febrero de 2012

Bienvenidos al sur

Decine21

Claudio, directivo del servicio postal italiano, ansía ser trasladado a Milán para complacer a su neurótica mujer. Una maniobra heterodoxa para lograr tal meta es descubierta, de modo que no consigue el puesto y es castigado con un destino en un pueblo del Sur cercano a Nápoles, considerado lo peor de lo peor. Marchará solo, y descubre que aquello no está tan mal, pero mantiene la ficción de que sufre mucho allí, pues la compasión de su esposa ha hecho mejorar las cosas en el matrimonio.

Éste es uno de esos casos en que el remake encuentra fácilmente su justificación, pues la película francesa Bienvenidos al norte en que se basa jugaba mucho con la idiosincrasia y los acentos galos, por lo que parte de su gracia se la perdían los espectadores no-francófonos. La simpática comedia que nos ocupa es la versión italiana, con lo que una aportación indudable es la de adaptar la cosa al caso italiano, sacar su jugo a los rasgos y estereotipos locales.

Por lo demás, y aparte de la variante de la Camorra, que da pie a algún gag novedoso, se mantiene la estructura narrativa, con el doble caso de relaciones de pareja que deben ser resueltas. Por un lado la de Claudio, que debe afrontar sus problemas matrimoniales, y por otro el de su subalterno Mattia, con complejo de Edipo e incapaz de declararse a la chica que le gusta.

Tenías que ser tú


Decine21
Anna es una mujer hiperordenada de Boston, a la que le gusta mantener el control. Está muy satisfecha de su noviazgo con el cardiólogo Jeremy, aunque se hace esperar su petición de matrimonio. De modo que decide acelerar las cosas viajando a Dublín, pues existe allí la tradición de que el 29 de febrero, los años bisiestos, es la mujer quien se declara a su futuro marido; y Jeremy tiene un congreso en esa ciudad. La cosa no va a ser tan fácil, pues las inclemencias del tiempo alargan su viaje, hasta el punto de que va a parar a un pueblecito en la Irlanda profunda. Allí conoce al tosco Declan, que lleva el pub del lugar, y ejerce de taxista. Los caracteres de ambos chocan, pero Anna no tiene más remedio que aceptar sus servicios para llegar junto a su amado. Aunque puede que las flechas de Cupido estén apuntando en otra dirección.

Simpática comedia romántica, tiene una premisa original, unas cuantas situaciones divertidas, y sabe sacar todo el partido a los magníficos paisajes de la verde Irlanda, incluida la isla de Arán. Para ciertos paladares resultará demasiado acaramelada, y le cuesta rematar, pero el esquema de guerra de sexos funciona, en gran medida gracias a esa estupenda actriz llamada Amy Adams, y a un Matthew Goode que le sigue el paso; seguramente su modelo no confeso es El hombre tranquilo, y aunque no se alcanza ese nivel de compenetración entre Maureen O'Hara y John Wayne, hay química entre la pareja protagonista. También funcionan los secundarios, el novio, Adam Scott, y los divertidos lugareños. Es de agradecer la ausencia de detalles zafios, algo no tan frecuente en los tiempos que corren.