domingo, 25 de octubre de 2015

La teoría del todo


Este intenso melodrama del premiado documentalista inglés James Marsh (‘Man on Wire’, ‘Proyecto Nim’, ‘Shadow Dancer’) opta a cinco Oscar importantes —mejor película, actor (Eddie Redmayne), actriz (Felicity Jones), guion adaptado y música (Jóhann Jóhannsson)—, tras haber ganado los Globos de Oro 2014 a mejor actor dramático y música. Unos reconocimientos que se añaden a los de varias asociaciones de críticos.

   El filme se centra en la conmovedora relación entre el famoso astrofísico Stephen Hawking y su primera esposa, Jane Wilde, a partir de la autobiografía de ella. Concretamente, describe el encuentro de ambos en Cambridge, su boda, el nacimiento de sus tres hijos, el triunfo profesional de Hawking, sus crisis conyugales…, mientras ambos luchan heroicamente contra la grave enfermedad degenerativa —la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)—, que le diagnosticaron cuando tenía 21 años —justo antes de casarse—, y que muy pronto postró a Hawking en una silla de ruedas.

   Bien dirigida, ambientada e interpretada —como casi todas las producciones británicas de época—, su guion huye de la hagiografía entusiasta, matiza las luces y la sombras de los personajes —todos, de carne y hueso—, muestra con ternura la compleja vida conyugal y familiar de Hawking, y trata con ponderación el debate entre ateísmo y religión que mantiene el científico consigo mismo y con su esposa Jane, que era anglicana practicante. Queda así una bella historia de superación, amor sacrificado y afán de comprensión de los más íntimos misterios del universo, más profunda de lo esperado y con unas interpretaciones antológicas, sobre todo de Eddie Redmayne, pero también de Felicity Jones, que ofrece la caracterización más emotiva y matizada de toda su carrera. (Cope J.J.M./Almudí JD).

Fuego

Carlos es policía. Un día, una bomba en su coche mata a su mujer y deja sin piernas a su hija de 10 años. El resulta intacto. Once años más tarde parece otra persona. Vive en otra ciudad, Barcelona; tiene otro trabajo, en una importante empresa de seguridad y su hija parece haber superado aquel duro trauma, aunque ciertas secuelas sean imborrables. El, tras años de severo tratamiento psicológico, también parece volver a ser una persona a la que han dado una segunda oportunidad. Nada más lejosde la realidad. En lo más profundo de su ser solo hay cabida para un sentimiento que consume a los demás: elodio. Y un único objetivo: la venganza.

Samba


Samba llegó a Francia hace 10 años, desde Senegal, y desde entonces ha pasado por varios empleos precarios. Alice es una ejecutiva que está pasando una mala temporada, y sufre de agotamiento. Ambos luchan por salir de su personal calvario. Samba está dispuesto a hacer lo que sea necesario para legalizar su situación, mientras que Alicia intenta recuperar la alegría de vivir ayudando a una amiga suya que es asistente social. El destino hará que se crucen los caminos de estos dos seres agotados.


Tras el exitazo en 2011 de la divertida comedia ‘Intocable’, los cineastas franceses Olivier Nakache y Eric Toledano prueban su misma fórmula tragicómica en ‘Samba’, sólo correcta adaptación de la novela de Delphine Coulin. El resultado es menos ágil, divertido y rotundo que su predecesora, sobre todo en lo referente al ritmo narrativo y al interculturalismo de su argumento. En este sentido, a Nakache y Toledano se les ve muchísimo más frescos en los pasajes cómicos que en los melodramáticos o sociales; un desequilibrio que afecta a algunos actores —sobre todo secundarios— y a la intensidad del conjunto. Además, esta vez los directores galos cargan un poco la mano en su recurso a zafias gracias sexuales, lo que también resta puntos a la película. (Cope J.J.M. Almudí JD). 

Quédate conmigo


Craig es un animoso y tozudo octogenario canadiense que decide construir en su finca rural una pequeña casa nueva para poder atender mejor a su esposa, que comienza a sufrir de alzhéimer. Además de enfrentarse a la oposición de sus hijos y amigos, Craig deberá luchar con la agobiante burocracia oficial, que le exige decenas de permisos para poder realizar su misión.

   El canadiense Michael McGowan (Saint Ralph, One Week Score, A Hockey Musical) confirma su sensibilidad en esta sencilla y emotiva película, que eleva su cierto aire de telefilme de sobremesa gracias a un sólido guion —que mima la melodramática trama central y las secundarias— y, sobre todo, a las apabullantes interpretaciones de los veteranos James Cromwell y Geneviève Bujold, que incendian la pantalla constantemente con su humanísima veracidad.

La jaula dorada

Durante los años 60 y 70 del siglo pasado, emigraron a Francia un millón de portugueses. Como el matrimonio Ribeiro, formado por María (Rita Blanco) y José (Joaquim de Almeida), que llevan casi treinta años viviendo en un buen barrio de París, en la planta baja de un elegante edificio. 

   Allí han criado a sus dos hijos: la casi treintañera Paula (Barbara Cabrita) y el casi veinteañero Pedro (Alex Alves Pereira), que se sienten totalmente franceses y ocultan o disimulan sus humildes orígenes lusos. María es una excelente portera y cocinera, y José, un responsable encargado de obra. 

   Así que ambos caen bien a todo el mundo, y se han convertido en indispensables en la vida cotidiana de sus vecinos. Son tan apreciados y están tan integrados, que el día en que finalmente se les presenta la ocasión de cumplir su sueño —volver a Portugal en las mejores condiciones—, todos intentan impedir que se vayan.

   Esta divertida y fresca comedia costumbrista juega con los tópicos raciales desde una perspectiva ligera y amable, cercana a la que adoptó en 2010 Philippe Le Guay en “Las chicas de la 6ª planta”, sobre las hilarantes andanzas de un grupo de criadas españolas en el París de los años 60 del siglo pasado. “La jaula dorada” es el primer largometraje como director del actor franco-portugués Ruben Alves, que ha volcado en él gran parte de su propia experiencia y se lo dedica a sus padres en los créditos finales. 

   Bien dirigida y mejor interpretada, la película subraya con buen humor y entrañable emotividad el valor de la familia unida y del trabajo bien hecho, así como la riqueza de la interculturalidad, muy presente en las mejores películas francesas de la última década.

   Elogio especial merece la evocadora banda sonora del prestigioso músico y compositor lisboeta Rodrigo Leao, que se completa con unos cuantos temas preciosos de cantantes tan significativos como Linda de Suza (“L’étrangère”, “Ó Malhão Malhão”), Quim Barreiros (“Bacalhau a Portuguesa”), Catarina Wallenstein (“Prece (o Fado)”) y, cómo no, la mítica Amália Rodrigues, la Reina del Fado, de la que se incluyen “Fadinho da Ti Mariu Benta” y la sensacional “Uma Casa Portuguesa”, cuya letra aporta un buen resumen del sugerente enfoque de la película: “La alegría de la pobreza está en esta riqueza de dar y ser feliz”. 

   Por todo lo dicho, no sorprende que “La jaula dorada” ganara el galardón del público en los Premios del Cine Europeo 2013 y que haya sido vista por 1.200.000 espectadores en Francia y por casi 800.000 en Portugal.(Cope J. J. M.)


Vivir sin parar

Paul Averhoff una vez fue una leyenda como corredor de maratón. Incluso ganó la medalla de oro en las Olimpiadas de Melbourne de 1956.     
Pero los días de gloria han pasado. Ahora tiene más de 70 años y vive con su esposa Margot en un hogar de ancianos donde solo puede elegir entre apuntarse al coro o a las clases de manualidades... y ¡¡¡no aguanta más!!!     
Como terapia se calza sus viejas zapatillas y ante el asombro de compañeros y empleados empieza a correr a diario por el parque de la residencia dispuesto a prepararse para la maratón de Berlín y repetir viejas hazañas. Con su empeño consigue el apoyo incondicional de “casi” todos sus vecinos de residencia.      
Solo la muerte de su esposa le aparta del objetivo y le hace caer en una gran depresión. Tendrá que buscar fuerzas para recuperar la ilusión y cumplir la promesa que hizo a Margot antes de morir.
Divertida, emotiva, bien dirigida y mejor interpretada, esta primera película para el cine del realizador televisivo alemán Kilian Riedhof exalta el afán de superación y la alegría de vivir, también en la tercera y cuarta edades, al tiempo que critica duramente la desatención y falta de imaginación de muchas residencias de ancianos alemanes y de todo el mundo supuestamente desarrollado. 
También es positiva su visión del matrimonio y de las relaciones paternofiliares. Sin embargo, el conjunto se resiente de una puesta en escena un tanto televisiva, de un guion lineal y previsible, de un hedonismo algo ramplón y, sobre todo, de una visión demasiado parcial y caricaturesca del cristianismo, encarnado en el filme por una patética pastora-animadora luterana, que provoca vergüenza ajena cada vez que aparece.(Cope /almudí JD). 

La conspiración del silencio

Afincado en Alemania desde hace años, el actor milanés Giulio Ricciarelli debuta como director y guionista de largometrajes con esta brillante recreación de la historia real del alemán Johann Radmann. En el Frankfurt de 1958, Radmann era un fiscal joven e idealista, al que sólo asignaban infracciones de tráfico. 

   Pero entonces conoció al periodista judío Thomas Gnielka, que le desveló las atrocidades cometidas en Auschwitz durante la II Guerra Mundial y le facilitó espeluznantes testimonios cara a cara de numerosos supervivientes del dantesco campo de concentración. Entonces, Radmann intentó juzgar a varios ex oficiales y soldados de las SS implicados en aquellos hechos. Pero su laboriosa indagación fue sistemáticamente obstaculizada, y despertó numerosos recelos, también entre su propia familia.

   El sólido guion de Ricciarelli y Elisabeth Bartel evita los efectismos y dosifica las diversas intrigas, consolidando así los afilados dilemas morales de los personajes, sobre todo del joven fiscal protagonista, que desconocía —seguramente como muchos alemanes— la verdadera magnitud del Holocausto, así como la indignante pasividad de la mayoría de sus gobernantes para perseguir a sus artífices y ejecutores. 
   Además, la historia nunca pierde un tono ponderado y sereno, aunque a veces ese equilibrio se apoya demasiado en la supuesta ingenuidad del fiscal Radmann. En cualquier caso, Alexander Fehling se luce, el resto del reparto le apoya eficazmente y la clásica puesta en escena de Ricciarelli cautiva al espectador, también por su esmerado envoltorio ambiental, fotográfico y musical.(Cope J.J.M./Almudí JD)

sábado, 24 de octubre de 2015

El jugador

  
Un profesor universitario de literatura, adicto al juego, le debe a la mafia 40.000 dólares. Para ayudarle a salir a flote, su madre decide darle algún dinero, que él trata de multiplicar rápidamente en Las Vegas. Pero la suerte no le acompaña, y huye hacia delante pidiendo ayuda a otros mafiosos. 

   El inglés Rupert Wyatt (‘The Escapist’, ‘El origen del planeta de los simios’) se pone al servicio de Mark Wahlberg en este notable remake del filme ‘The Gambler’, dirigido en 1974 por Karel Reisz, con James Caan de protagonista. Su tono áspero, hiperviolento y a menudo soez se compensa en parte con una atmosférica puesta en escena, muy de cine negro, y con una interesante reflexión sobre las adicciones, la educación y la redención, desarrollada con cierta hondura dramática y ética, que da alas a las interpretaciones de Wahlberg y del sensacional plantel de actores secundarios. (Cope /Almudí JD).