domingo, 2 de agosto de 2015

El chico del millón de dólares

Recreación de la historia real de J.B. Bernstein, representante de deportistas de élite. El chico del millón de dólares comienza cuando el protagonista está en horas bajas, después de que fracase su intento de que le contrate Popo, joven crack del béisbol. Mientras cambia los canales del televisor, topa con una retransmisión de cricket que le inspira una idea que podría reflotarle económicamente. Así, acaba viajando a La India para organizar un concurso en busca de jóvenes 'crickettistas', con el fin de reconvertirles en jugadores de béisbol en Estados Unidos. Topará con dos prometedores chicos...
   Enésimo film de béisbol sobre superación personal, El chico del millón de dólares también reivindica como suele ser bastante habitual en este tipo de cine los valores deportivos por encima de intereses comerciales. Podría ser una architípica cinta deportiva, pero Walt Disney ha acertado al encomendarle el guión a un peso pesado, Thomas McCarthy, con experiencia en el género por Win Win, ganamos todos, sobre el entrenador de un equipo de lucha escolar.
   Aquí su trabajo podría definirse como más convencional, pero se esfuerza por darle aires novedosos al desarrollo, centrándose en elementos como la adaptación de los jóvenes indios a la sociedad estadounidense, los intentos de Bernstein por arreglar su desordenada vida personal tras fijarse en su atractiva inquilina, etc. El libretista encuentra un aliado en el realizador del film, Craig Gillespie (autor de la 'indie' Lars y una chica de verdad), que también contribuye a darle cierta frescura al conjunto.
   Lo mejor, un reparto muy bien escogido. A Jon Hamm, el conocido Don Draper de Mad Men, le va al pelo un perdedor un tanto impresentable que transita hacia la madurez. Le secundan los ideales 'chicos del millón de dólares' Rinku Singh (La vida de Pi) y Dinesh Patel(Slumdog Millionaire), así como Bill Paxton (el entrenador que se hace cargo de ellos). Sobresale especialmente a pesar de la brevedad de su papel el veteranísimo Alan Arkin, ojeador en apariencia un tanto perezoso. 

Grace de Mónaco

La actriz hollywoodiense Grace Kelly está viviendo su particular cuento de hadas tras contraer matrimonio con el príncipe Rainiero de Mónaco. Ha tenido dos hijos, Carolina y Alberto, deberían ser felices y estar comiendo perdices todo el tiempo... Pero las cosas no son tan sencillas. Grace no se adapta al rígido protocolo de palacio, y no ha logrado ganarse a su pueblo. Y le tienta volver a actuar, ahora que tiene entre sus manos el guión de Marnie, la ladrona, el nuevo proyecto de Alfred Hitchcock. El distanciamiento con su esposo, y una grave crisis con Francia por el especial estatus de Mónaco como paraíso fiscal, llevarán a Grace de Mónaco a replantearse cuál es el papel que debe interpretar en la película de su vida.
“Una ficción basada en hechos reales”. Así se describe en un letrero inicial lo que cuenta Grace de Mónaco, de Olivier Dahan, quien ya siguió antes a otra celebridad en la pantalla en La vida en rosa, la inolvidable cantante Édith Piaf. En efecto, la familia real monaguesca, o sea, los hijos de Grace, no han quedado muy satisfechos con lo que cuenta la película, que no se ajustaría a la realidad. Y esa sensación también la puede tener el espectador, pues la mezcla entre la peripecia de Grace para hacerse a su nueva vida, y su intervención para superar la crisis diplomática con Francia, no acaban de casar bien.
Entendámonos. La película es entretenida, se sigue con agrado su oferta de amor y lujo. Pero se diría que en los últimos tiempos las princesas no tienen suerte ante la crítica, pues Diana fue vapuleada recientemente, y Grace de Mónaco parecer estar corriendo idéntica suerte. Sea como fuere, Nicole Kidman logra hacerse pasar por Grace Kelly, lo que no es poco, y resulta convincente tratando de aprender el papel de princesa, con las distintas máscaras que debe aprender a llevar. Pero a veces da la sensación de que ciertos pasajes no están bien engrasados, como los referentes a las diferencias con Rainiero, o la última y brusca escena con el padre Tucker, su consejero espiritual. Y la parte que podríamos describir como detectivesca, aunque tenga la buena intención de homenajear a Hitchock, resulta un tanto postiza.
En cualquier caso se puede decir a favor del film que presenta a un Hitchcock normal y agradable, casi paternal con su actriz, todo un logro sin comparamos con la imagen casi de psicópata que dieron las recientes películas Hitchcock y The Girl.
Año: 2014
Países: Bélgica, EE.UU., Francia, Italia
Dirección: Olivier Dahan
Intérpretes: Nicole Kidman, Parker Posey, Tim Roth, Milo Ventimiglia, Paz Vega, Frank Langella, Derek Jacobi, Geraldine Somerville, Robert Lindsay, Roger Ashton-Griffiths         
Guión: Arash Amel         
Fotografía: Eric Gautier
Distribuye en cine: Tri Pictures

Occidente es occidente

En 1999 la interesante Oriente es oriente, un pequeño film sobre la familia de un emigrante paquistaní casado con una británica, ganó la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid. Más de una década después, Ayub Khan-Din, autor de la obra teatral en la que se basaba el film, y del guión adaptado, escribe Occidente es Occidente, una tardía secuela que recupera a los personajes.
    En esta ocasión, Sajib, el más joven de los Khan, sufre la marginación de sus compañeros de colegio por sus orígenes, por lo que se rebela contra sus progenitores. Para ponerle en cintura, su padre decide llevarle a Pakistán, para que aprenda a valorar sus orígenes.
   Infinitamente menos imaginativa que la primera entrega, Occidente es occidente aporta pocas novedades, y otra vez explota el choque de culturas, así como el contraste generacional entre el padre –un hombre extremadamente tradicional– y las nuevas generaciones. Por desgracia, el director original, Damien O'Donnell, ha sido sustituido por Andy De Emmony, que debuta en el largometraje tras un largo periplo en el terreno televisivo, pero se muestra mucho más tosco y convencional que su predecesor en la puesta en escena.
   A pesar de todo, Occidente es occidente se gana al espectador, por su tono amable, y por la enorme humanidad con la que describe a sus personajes, bien interpretados por la práctica totalidad del reparto original. Además, da que pensar sobre la importancia que tiene para el individuo conocer sus raíces, y la necesidad de hacer un esfuerzo para tratar de entender la postura de los miembros de la familia. (Decine21 / Almudí JD)
Año: 2015
Dirección: Andy de Emmony

sábado, 1 de agosto de 2015

X-MEN Días del futuro pasado

En un futuro no muy lejano, tanto los mutantes como los humanos están siendo exterminados por los Centinelas, unos sofisticados robots desarrollados para eliminar a todo mutante sobre la tierra, pero que también han escapado al control de los humanos. Para evitar el genocidio de unos y otros, los ya ancianos Magneto (Ian McKellen) y Profesor X (Patrick Stewart) deciden que lo mejor es enviar a Lobezno (Hugh Jackman) al año 1973 para que hable con los jóvenes mutantes Eric Lehnsherr (Michael Fassbender) y Charles Xavier (James McAvoy) —los futuros Magneto y Profesor X—, uno encarcelado en el Pentágono y el otro adicto a una sustancia que le permite caminar, pero le mengua sus superpoderes. Entre los tres deberán evitar que Mística (Jennifer Lawrence) asesine a Bolivar Trask (Peter Dinklage), el ambicioso creador de los Centinelas.

   Lógicamente, este complejo argumento se traduce en un reparto apabullante, que sostiene bastante bien el cierto caos narrativo que organiza el guion de Simon Kinberg, al tiempo que saca brillos a los diversos conflictos dramáticos de los personajes, siempre de interés, aunque algunos sólo se esbozan. Por lo demás, Singer introduce a sus criaturas en algunas de las secuencias de acción más espectaculares de toda la saga, desarrolladas con un ágil ritmo narrativo, y resueltas con unos impactantes efectos digitales de última generación (...)  Alguno dirá, con razón, que ya resulta un poco agotador tanto superhéroe en tramas trepidantes, aparatosas y más bien esquemáticas. Pero, en fin, se ha llegado a tal perfección técnica y a tal dominio del cóctel mágico de fantasía, acción, aventuras, romance, terror, drama y humor, que es difícil criticar estas superproducciones más allá de que ofrecen “más de lo mismo”. Aquí pesa también su tosca caricatura del presidente Richard Nixon —más leña a los republicanos—, algún que otro exceso violento o sensual, y el cierto tufillo a apología de la ideología de género que desprende tanta insistencia en el derecho a la diferencia. En cualquier caso, atención, hay propina al final de los títulos de crédito…(Cope J. J. M.) (Decine21 / Almudí JD)
  • Año:2014
  • Dirección: Bryan Singer