
En el año 2159 existen dos tipos de personas: los muy acaudalados, que
viven en una estación espacial artificial e inmaculada llamada Elysium, y
el resto, que vive en la Tierra, superpoblada y en ruinas. La
Secretaria Delacourt (Jodie Foster) no se parará ante nada para
preservar la lujosa forma de vida de los habitantes de Elysium. Pero eso
no impedirá que la gente de la Tierra intenté con todas sus fuerzas
entrar en la estación. Max (Matt Damon) acepta liderar una misión en la
que se jugará la vida, pero que servirá para igualar estos dos mundos
opuestos.
Segundo largometraje escrito y dirigido por el sudafricano
Neill Blomkamp también adscrito al género de la ciencia ficción, como su ópera prima, la sorprendente
District 9, rodada tras una trayectoria de varios años como cortometrajista.
La acción transcurre en el año 2154, cuando la mayor parte de la
población vive en condiciones infrahumanas en la Tierra, gobernada por
una élite despótica. Los pocos que pueden permitírselo viven a lo grande
en Elysium, una estación espacial segura llena de urbanizaciones de
gran lujo, y con el mejor sistema sanitario que quepa imaginar. A cambio
de ser transportado ilegalmente allí, el desafortunado Max acepta la
misión de secuestrar a un rico que visite el inframundo en que se ha
convertido la Tierra por motivos de negocios; la idea es extraerle de su
cerebro datos de sus cuentas bancarias. Algo no saldrá como se
esperaba.
Superior a otras superproducciones veraniegas, que anteponen la espectacularidad al contenido,
Elysium
está repleta de reflexiones de interés sin que por ello se descuide la
acción, verdaderamente trepidante. Sobre todo, insiste en la crítica a
la segregación de los individuos del primer film de Blomkamp, que era
una clara metáfora del apartheid que se vivió en su país. En esta
ocasión, todo está presentado de forma tan realista que parece
plausible, pues por ejemplo la zona rica se llama Elysium, término que
designa en inglés a los Campos Elíseos de París, mientras que en la
paupérrima superficie de la Tierra y concretamente en Los Ángeles domina
la presencia de latinos, que hablan en español. El film aborda temas
como el despotismo a la hora de ejercer el poder, la solidaridad y la
dignidad de cada persona, y el sacrificio, todo ello sin resultar
pedante en ningún momento ni inaccesible para el público 'palomitero'.
Además, Blomkamp aprovecha que cuenta en su primera cinta estadounidense
con un presupuesto elevado, lo que le permite un diseño de producción
vistoso y efectos especiales de primera. El aspecto de los robots, armas
y naves resulta lo suficientemente fresco, frente a tantas producciones
insulsas y convencionales que dominan las carteleras.
No resulta sorprendente a estas alturas que tanto
Jodie Foster –cada vez más selectiva en sus apariciones en la pantalla– como
Matt Damon
realicen trabajos de altísimo nivel. Pero además, el film cuenta con un
elenco muy bien ensamblado de secundarios de diversas nacionalidades
ideales para sus personajes, sobre todo el también sudafricano
Sharlto Copley, protagonista de la anterior cinta del realizador, que en
Elysium realiza un trabajo excepcional en un registro muy diferente, como villano psicótico. También brillan el estadounidense
William Fichtner en el rol de ejecutivo de una megacorporación, la brasileña
Alice Braga como amiga latina del personaje de Damon, el compatriota de esta última
Wagner Moura (protagonista de
Tropa de elite) como un contrabandista-pirata algo cínico pero carente de maldad, el tremendamente expresivo
Diego Luna en el papel de inseparable socio del personaje central y la pequeña
Emma Tremblay, que debuta como una niña enferma de leucemia (decine21).