sábado, 1 de febrero de 2014

Perdidos en la nieve

Los filmes del cineasta noruego Petter Naess apenas han tenido repercusión fuera de su país, excepto su segunda cinta, la excelente Elling, que llego a ser candidata al Oscar a la mejor película extranjera, y en menor medida la menos interesante Crazy in Love (Locos de amor). En Perdidos en la nieve, el realizador reconstruye una historia real acontecida en su país durante la II Guerra Mundial. En 1940, un bombardero de la Luftwaffe se enfrenta en el espacio aéreo de una remota región de Noruega con un caza de la RAF. Ambos aeroplanos acaban estrellándose, por lo que tres alemanes y dos ingleses tratan de sobrevivir a pesar de la crudeza del invierno de la zona. Los dos grupos acuden a refugiarse a la misma cabaña. Los nazis toman prisioneros a sus rivales, pero en el fondo ambos grupos saben que deberán colaborar para salir adelante. Se trata de una coproducción entre Suecia y Noruega sencilla pero emotiva. Perdidos en la nieve supone un sentido alegato a favor de la paz, y arroja una mirada positiva a la capacidad del ser humano de superar las diferencias aparentemente irreconciliables cuando está en juego conservar la vida. Quizás el film resulta un poco lento al principio, pero gana en interés conforme va desarrollando a los personajes, que pasan de los prejuicios iniciales a dejar la guerra en un segundo plano. Básicamente todo transcurre en la cabaña en la que encuentran refugio, y durante la mayor parte del metraje sólo aparecen los cinco protagonistas, lo que exige un enorme esfuerzo de los actores para que la historia funcione. Pero el reparto internacional lo consigue. Destaca el británico Rupert Grint, el amigo inseparable de Harry Potter, que ya bastante crecido demuestra que puede dar vida con convicción a otros personajes, en el rol del impulsivo artillero de Liverpool que acompaña a un capitán de porte aristocrático, muy bien encarnado por el poco experimentado Lachlan Nieboer (secundario en Downton Abbey). De los alemanes acapara la atención Florian Lukas, el inolvidable montador aspirante a cineasta de Good Bye, Lenin!, como el piloto, aunque no desentonan David Kross –The Reader (El lector)– como un joven defensor de Hitler, y Stig Henrik Hoff –La cosa (The Thing)– como un lacónico militar.

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