Los filmes del cineasta noruego Petter Naess apenas han tenido repercusión fuera de su país, excepto su segunda cinta, la excelente Elling, que llego a ser candidata al Oscar a la mejor película extranjera, y en menor medida la menos interesante Crazy in Love (Locos de amor). En Perdidos en la nieve, el realizador reconstruye una historia real acontecida en su país durante la II Guerra Mundial. En 1940, un bombardero de la Luftwaffe se enfrenta en el espacio
aéreo de una remota región de Noruega con un caza de la RAF. Ambos
aeroplanos acaban estrellándose, por lo que tres alemanes y dos ingleses
tratan de sobrevivir a pesar de la crudeza del invierno de la zona. Los
dos grupos acuden a refugiarse a la misma cabaña. Los nazis toman
prisioneros a sus rivales, pero en el fondo ambos grupos saben que
deberán colaborar para salir adelante. Se trata de una coproducción entre Suecia y Noruega sencilla pero emotiva. Perdidos en la nieve
supone un sentido alegato a favor de la paz, y arroja una mirada
positiva a la capacidad del ser humano de superar las diferencias
aparentemente irreconciliables cuando está en juego conservar la vida.
Quizás el film resulta un poco lento al principio, pero gana en interés
conforme va desarrollando a los personajes, que pasan de los prejuicios
iniciales a dejar la guerra en un segundo plano. Básicamente todo transcurre en la cabaña en la que encuentran
refugio, y durante la mayor parte del metraje sólo aparecen los cinco
protagonistas, lo que exige un enorme esfuerzo de los actores para que
la historia funcione. Pero el reparto internacional lo consigue. Destaca
el británico Rupert Grint,
el amigo inseparable de Harry Potter, que ya bastante crecido demuestra
que puede dar vida con convicción a otros personajes, en el rol del
impulsivo artillero de Liverpool que acompaña a un capitán de porte
aristocrático, muy bien encarnado por el poco experimentado Lachlan Nieboer (secundario en Downton Abbey). De los alemanes acapara la atención Florian Lukas, el inolvidable montador aspirante a cineasta de Good Bye, Lenin!, como el piloto, aunque no desentonan David Kross –The Reader (El lector)– como un joven defensor de Hitler, y Stig Henrik Hoff –La cosa (The Thing)– como un lacónico militar.
sábado, 1 de febrero de 2014
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