sábado, 29 de octubre de 2011

Sin identidad


Decine21

Cuarta película de Jaume Collet-Serra, con la que ha logrado la hazaña de convertirse en el primer realizador español que lidera la taquilla estadounidense. Collet-Serra -que ha desarrollado toda su carrera en Hollywood- vuelve a trabajar para el astuto productor Joel Silver (Matrix), que ya le había contratado para su ópera prima, La casa de cera, y para La huérfana.
Sin identidad adapta la novela "Out of My Head", del popular escritor francés
Didier Van Cauwelaert (La educación de las hadas). El arranque guarda ciertas similitudes con el thriller Frenético, de Roman Polanski. Un tipo llega a Berlín con su mujer para participar en un congreso, pero tiene un accidente durante un desplazamiento en taxi. Salva la vida, pero pierde parcialmente la memoria. Aunque recuerda ser el doctor Martin Harris, su esposa niega conocerle y está acompañada de otro tipo que asegura ser el auténtico doctor Martin Harris. Además, unos asesinos le persiguen, por lo que tratará de descubrir qué ha ocurrido, con ayuda de una emigrante que conducía el taxi accidentado.
Collet-Serra acierta al seguir claramente los patrones del mejor
Alfred Hitchcock. Como en las más brillantes películas del maestro del suspense, rueda con un ritmo ágil, y cada secuencia encandila al espectador, de forma que éste tiene poco espacio para averiguar si el guión tiene algún fallo, o tratar de conjeturar una explicación a lo que ve en pantalla. La trampa está bien construida y el desenlace no resulta decepcionante. No plantea grandes conflictos existenciales, aunque incorpora pequeñas reflexiones sobre la identidad, y la capacidad humana para redimirse.
Además de una factura impecable, el film cuenta con un reparto de lo más ajustado.
Liam Neeson logra una gran naturalidad en un papel que entraña una gran dificultad, de hombre confundido y desesperado, y está arropado por actores muy sobresalientes, como Diane Kruger, la atractiva January Jones (Mad Men), Aidan Quinn, Frank Langella, y el gran Bruno Ganz, que consigue dar una enorme dignidad a un papel en principio menor, un ex agente de la Stasi muy distinto al que encarnaba Ulrich Mühe en La vida de los otros.

La legión del águila



Decine21

Britania. Año 140 dC. Licenciado del ejército con honores tras ser herido en combate, Marco Aquila se interna en el norte de Britania más allá del territorio del Imperio Romano. Intenta averiguar qué ha ocurrido con la Novena Legión, compuesta por 5.000 hombres bajo el mando de su padre, que desaparecieron veinte años atrás sin dejar rastro. Marco ha escuchado que se ha visto en un templo el águila de oro, emblema de la Novena Legión, y quiere recuperarlo. Le ayuda en su búsqueda Esca, un esclavo de origen bárbaro que odia a los romanos, pero ha jurado servir a Marco después de que éste le salvara la vida.
El escocés
Kevin MacDonald se esfuerza por rodar largometrajes bastante variados. Tras el documental Tocando el vacío, el drama El último rey de Escocia y el thriller La sombra del poder -todos ellos brillantes- el realizador compone ahora una de romanos, y además con un planteamiento de lo más clásico. Adapta una novela de Rosemary Sutcliff que MacDonald leyó a los 12 años y le dejó un grato recuerdo.
MacDonald retoma sobre todo un asunto que parece estar presente en toda su filmografía, la amistad entre dos tipos de lo más variopinto (dos expertos escaladores diferentes, un joven médico y un sanguinario dictador o un reportero y un congresista). En esta ocasión desarrolla la cordial relación entre el amo y el esclavo, ambos enemigos naturales, que aprenden a confiar el uno en el otro.
El realizador aprovecha que tiene a sus órdenes a algún secundario brillante, como el veterano
Donald Sutherland (el tío del protagonista), Tahar Rahim, protagonista de Un profeta (casi irreconocible como guerrero bárbaro), y el especialista en malvados Mark Strong, esta vez como antiguo legionario. Sus protagonistas, Channing Tatum y Jamie Bell -Billy Elliot (Quiero bailar)- sorprenden, en papeles bastante trabajados.
En las secuencias de acción -bien resueltas- MacDonald parece tomar como modelo
El último mohicano, de Michael Mann, al que remite también la banda sonora y la cresta de mohicano de los villanos.