viernes, 26 de octubre de 2012

Tomates verdes fritos

Decine21
Film que fue un éxito relativamente inesperado en taquilla, pese a basarse en una novela de Fannie Flagg candidata al Pulitzer. La misma autora firmó el guión, que bascula entre dos historias que discurren en el Sur de Estados Unidos. Una, actual, afecta a Evelyn Couch, anodina ama de casa, acostumbrada a ser ignorada por su tosco marido, quien conoce casualmente en una residencia de la tercera edad a la fascinante Ninny Threadgoode, una anciana que vive allí, y con la que simpatiza enseguida. Ninny deja a Evelyn con los ojos como platos contándole entretenidas anécdotas de las andanzas juveniles, tiempo atrás, de dos mujeres muy amigas: Idgie y Ruth. El relato, mostrado a lo largo de varios flash-backs, cambiará la vida de Evelyn.
Una película femenina, pero que gustará a cualquiera con un mínimo de sensibilidad, y en definitiva a todo el que conozca el significado verdadero de la palabra ‘amistad’. Porque de eso trata en definitiva este film, más allá de la parte de intriga, que figura en la frase promocional de doble sentido ‘¿El secreto de la vida? ¡El secreto está en la salsa!’. Se nos habla de una doble amistad, en el presente y en el pasado. Esa capacidad de compartir penas y alegrías con otra persona, manifestada en el grito de guerra, que muestra complicidad, ‘¡Towanda!’, ayuda precisamente a sobrellevarlas y a gozarlas mejor. Amistad, amor… en los que hay un tiempo para llorar –muchas desgracias sacuden a las protagonistas– y otro tiempo para reír –Evelyn aparcando a la puerta de un centro comercial, por ejemplo. También se nos habla de la posibilidad de cambiar: Evelyn es capaz, como dice a su esposo, de mirarse un día al espejo y reconocer que no le gustó lo que vio. ‘¿Sabes entonces lo que hice?’, le pregunta. ‘Cambié.’
El neoyorquino Jon Avnet no se ha prodigado mucho en la dirección. Ha producido muchos filmes (como Sky Captain y el mundo del mañana), pero sólo ha dirigido pocos largos. Aparte de Tomates verdes fritos, el mejor sin duda, es director de The War (La guerra), un título interesante, y de El laberinto rojo e Íntimo y personal, que dan menos de lo que prometen. Aquí contó con una historia entrañable, y supo llevar todos los sentimientos citados a la pantalla. Conserva ese indefinible romanticismo sureño, y cuenta con cuatro grandísimas actrices: Jessica Tandy (ganadora del Oscar por Paseando a miss Daisy), Kathy Bates (que tiene el mismo galardón por Misery), Mary Stuart Masterson y Mary-Louise Parker.

sábado, 20 de octubre de 2012

Los Vengadores

Decine21
Loki, el acomplejado hermano de Thor, aprovecha la apertura de un portal de acceso a la Tierra, en el contexto de un experimento militar, para apoderarse del Teseract, un artilugio cúbico que le puede dar la clave para adueñarse del planeta con un poderoso ejército alienígena. Enormemente preocupado, Nick Furia pone en marcha con discreción desde S.H.I.E.L.D., una misteriosa organización, el proyecto de “Los Vengadores”, una reunión de superhéroes que, unidos, pueden constituirse en los guardianes de la Tierra. Ellos son Iron Man (el famoso magnate Tony Stark), Hulk (el doctor Bruce Banner), el capitán América (Steve Rogers), Thor, la Viuda Negra (la agente Natasha Romanoff) y Ojo de Halcón (Clint Barton), y deben dejar a un lado sus egos, correr el riesgo de ser manipulados por los que mandan, y soportar con paciencia las provocaciones del petulante Loki, para cumplir sus objetivos. Furia cuenta con la competente colaboración de sus ayudantes Hill y Coulson.
Marvel Los Vengadores es la película con mayor densidad de superhéroes Marvel por fotograma de la historia del cine. Tras irlos presentando uno a uno en anteriores filmes, los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby tienen al fin una historia que los reúne a todos, igual que ocurrió en el cómic desde 1963. Se pone tras la cámara Joss Whedon, bien conocido por ser el creador de la popular serie televisiva Buffy, la cazavampiros, además de haber participado en guiones de filmes tan importantes como Toy Story. Y hay que reconocerle el mérito de un libreto sólido y coherente, donde el argumento “salvar la Tierra” es mera excusa para construir razonablemente a los personajes y sus relaciones, con un divertido sentido del humor que descubre el matiz que define la personalidad de cada uno y da pie a determinados roces. Sirva de botón de muestra de sus gags el relativo a las malas relaciones fraternales de Loki y Thor, definidas con guasa como Shakespeare en malo, una divertida alusión a la dirección de Thor por parte del shakespeareano Kenneth Branagh. Incluir tanto personaje, y que ningún actor pueda quejarse de que no se le han dado un puñado de escenas interesantes, es un logro indudable de Whedon. Incluso los no-superhéroes tienen presencia, incluida Potts, la eficaz secretaria de Stark, o el científico Selvig. El estelar reparto parece encontrarse, definitivamente, muy a gusto, no parece que se hayan pegado para robar plano.
El capítulo de los efectos especiales brilla por su espectacularidad en Marvel Los Vengadores. A estas alturas parece que queda poco por inventar, pero ver a Hulk arremetiendo contra un caza, o darse de bofetadas con Thor, el camuflaje de la fortaleza espacial y Iron Man tratando de solucionar ciertos desperfectos, más la espectacular invasión y destrozos de Nueva York por una especie de escorpiones gigantes, constituyen momentos que son un regalo para los sentidos, especialmente en una gran pantalla de cine. Sobre el uso del 3D, puede ayudar a hacer más vistosos algunos pasajes, pero la verdad, no aporta gran cosa, una vez más, aparte de justificar el sobreprecio de una entrada para sufragar los gastos del costoso juguete en que consiste el film.

Battleship

Decine21
Los científicos han descubierto un lejano planeta de condiciones semejantes a la Tierra y allá lanzan una señal de comunicación, a ver si tienen respuesta. La tienen. Cinco naves espaciales no llegan en son de paz, sino que montan la marimorena en plenas maniobras navales de una fuerza internacional cerca de Hawai. Por suerte el hasta entonces desastroso e indisciplinado teniente Alex Hopper seguirá los ejemplares pasos del deber de su heroico hermano, el capitán Stone. Sus hombres serán unos valientes, e incluso su rival, el capitán japonés Nagata, será un inestimable aliado, Pearl Harbour ya es agua pasada. E incluso Sam, la novia de Alex, se comportará con coraje formando equipo con el lisiado veterano de guerra Canales.
Battleship es una adaptación del juego de los barquitos de toda la vida, o “Hundir la flota”, como se conoce en España la versión más sofisticada con tablero comercializada por Hasbro. Como puede imaginarse, el juego no tiene argumento, lo que permite a director y guionistas inventarse una invasión alienígena, y enfrentar a la Marina con los extraterrestres. La película no engaña, es puro entretenimiento, en la línea de las que nos suelen servir Roland Emmerich o Michael Bay. De modo que el principal logro en el guión de los hermanos Jon Hoeber y Erich Hoeber, es el modo en que están presente los clásicos disparos a ciegas entre dos contendientes, con maniobras brillantes. Pues en el resto tenemos personajes y situaciones muy elementales: militar con talento pero indisciplinado que aprende, soldados y “soldada” corajosos, patriotismo con espacio destacado para los veteranos, entendimiento entre las naciones... Hay simplezas como la de comparar a Colón (y los españoles, se sobreentiende) con los alienígenas por su afán destructor, pero en fin, no debería dársele más importancia.
Por lo demás, en Battleship, hay elaborados efectos especiales, con alienígenas con coraza a lo Iron Man y naves a lo Transformers, software para manejar las aguas, y pasajes más o menos adrenalíticos. Está claro que el film podía haberse aligerado –¿de verdad aporta algo el partido de fútbol o la destrucción de parte de Hong Kong?–, pero los productores de este tipo de cintas veraniegas (o casi) no se quedan tranquilos sin su ración de largo metraje, piensan que el tamaño importa. Dirige Peter Berg, que hizo la realista y más o menos lograda La sombra del reino, pero la claramente fallida Hancock, y lo hace con oficio y poco más.
En los actores no se ha hecho mucho gasto, pero hay ideas con gancho (o mejor dicho, con prótesis), como la de reclutar en su primer papel para el cine al veterano que perdió dos piernas en Irak Gregory D. Gadson (en la línea, y por favor, no comparemos las dos películas, de lo que hizo William Wyler en Los mejores años de nuestra vida con Harold Russsell), un emotivo ejemplo de superación en circunstancias difíciles que no se ocultan.
Además está la cantante Rihanna, que debuta, o la modelo bañista Brooklyn Decker. Sobre Taylor Kitsch es de suponer que algún ejecutivo estará rezando para que no pase con el film lo del fiasco John Carter.