Decine21
Film que fue un éxito relativamente inesperado en taquilla, pese a basarse en una novela de Fannie Flagg
candidata al Pulitzer. La misma autora firmó el guión, que bascula
entre dos historias que discurren en el Sur de Estados Unidos. Una,
actual, afecta a Evelyn Couch, anodina ama de casa, acostumbrada a ser
ignorada por su tosco marido, quien conoce casualmente en una residencia
de la tercera edad a la fascinante Ninny Threadgoode, una anciana que
vive allí, y con la que simpatiza enseguida. Ninny deja a Evelyn con los
ojos como platos contándole entretenidas anécdotas de las andanzas
juveniles, tiempo atrás, de dos mujeres muy amigas: Idgie y Ruth. El
relato, mostrado a lo largo de varios flash-backs, cambiará la vida de
Evelyn.
Una película femenina, pero que gustará a cualquiera con un mínimo de
sensibilidad, y en definitiva a todo el que conozca el significado
verdadero de la palabra ‘amistad’. Porque de eso trata en definitiva
este film, más allá de la parte de intriga, que figura en la frase
promocional de doble sentido ‘¿El secreto de la vida? ¡El secreto está
en la salsa!’. Se nos habla de una doble amistad, en el presente y en el
pasado. Esa capacidad de compartir penas y alegrías con otra persona,
manifestada en el grito de guerra, que muestra complicidad, ‘¡Towanda!’,
ayuda precisamente a sobrellevarlas y a gozarlas mejor. Amistad, amor…
en los que hay un tiempo para llorar –muchas desgracias sacuden a las
protagonistas– y otro tiempo para reír –Evelyn aparcando a la puerta de
un centro comercial, por ejemplo. También se nos habla de la posibilidad
de cambiar: Evelyn es capaz, como dice a su esposo, de mirarse un día
al espejo y reconocer que no le gustó lo que vio. ‘¿Sabes entonces lo
que hice?’, le pregunta. ‘Cambié.’
El neoyorquino Jon Avnet no se ha prodigado mucho en la dirección. Ha producido muchos filmes (como Sky Captain y el mundo del mañana), pero sólo ha dirigido pocos largos. Aparte de Tomates verdes fritos, el mejor sin duda, es director de The War (La guerra), un título interesante, y de El laberinto rojo e Íntimo y personal,
que dan menos de lo que prometen. Aquí contó con una historia
entrañable, y supo llevar todos los sentimientos citados a la pantalla.
Conserva ese indefinible romanticismo sureño, y cuenta con cuatro
grandísimas actrices: Jessica Tandy (ganadora del Oscar por Paseando a miss Daisy), Kathy Bates (que tiene el mismo galardón por Misery), Mary Stuart Masterson y Mary-Louise Parker.

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