
Tan de cero pretende empezar la historia Abrams que abre el film con el nacimiento del protagonista, el capitán James Tiberius Kirk, que viene al mundo al mismo tiempo que su padre se inmola, mientras se enfrenta a la nave de Nero, un capitán renegado de la raza de los romulanos. Tras una infancia rebelde, Kirk acaba convirtiéndose en un brillante cadete de la Flota Estelar, donde aún se recuerda el valor de su progenitor. Allí se hace amigo de McCoy, que estudia para ser oficial médico, conoce a la joven Uhura, experta en lenguajes y formas de comunicación, con la que no acaba de llevarse bien del todo, e inicia una enconada rivalidad con Spock, hijo de una humana y de un vulcano, raza que se distingue por su afán de controlar las emociones. Una supuesta llamada de auxilio llevará a Kirk y al resto de cadetes a embarcarse en el Enterprise y enfrentarse nuevamente con Nero, el romulano que reaparece con un siniestro y destructivo plan...
El reparto es completamente nuevo, salvo por la inclusión del legendario Leonard Nimoy, el intérprete original de Spock, que encarna a su personaje envejecido. Para interpretarlo cuando es joven, le ha sustituido el joven Zachary Quinto, en el papel más importante junto con el hasta ahora muy secundario Chris Pine, que encarna al capitán Kirk, El tal Pine es un joven atractivo con mucho potencial para arrastrar al público adolescente a los cines, al igual que Zoe Saldanha, muy expresiva como Uhura, el más importante papel femenino. Destaca la inclusión en el reparto del especialista en comedia Simon Pegg (Scotty), y de la veterana Winona Ryder, que es la madre de Spock en un corto pero emotivo papel. Sorprende el fichaje del excelente actor Eric Bana para encarnar al villano, Nero, pues aunque borda el papel, no se comprende si era necesario un fichaje que sin duda habrá costado una millonada, para un papel irreconocible, ya que está siempre completamente recubierto de maquillaje.
Se declara Abrams más seguidor de Star Wars que de Star Trek, y su película está próxima al primer George Lucas, en la medida en que no pretende hacer ciencia ficción dura, sino una dinámica cinta de aventuras, con mucha acción, y sofisticados efectos especiales. Y sin embargo, sorprende su habilidad para no traicionar a los iniciados. A estos les ofrece numerosísimos guiños que les harán muy felices (la prueba del Kobayashi Maru, la babosa de Star Trek II. La ira de Khan, y hasta la sintonía original de la serie y el monólogo del principio...), pero hay un especial cuidado en que los homenajes estén tan integrados en la historia que no es necesario saber nada para poder seguirla. Es una entrega más ligera de lo habitual, pues aunque contiene notas positivas sobre la amistad, las emociones humanas, el sacrificio y el sentido del deber, está claro que Abrams está pendiente de sorprender continuamente. Su habilidad para conseguirlo es notable, sobre todo en algunos momentos memorables, como la persecución protagonizada por el pequeño Kirk, la secuencia en la que éste se arroja en paracaídas para sabotear una perforadora y su huida de un monstruo gigantesco en un planeta inhóspito. Se le puede achacar una pequeña bajada de ritmo cuando el anciano Spock cuenta su historia, y la inclusión de una secuencia de sexo en una saga que hasta ahora era completamente blanca, para todos los públicos. Pero ha logrado resucitar el cadáver, que es lo de que se trataba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario