
La BBC presenta una nueva versión del clásico de Conan Doyle. Sherlock Holmes y su compañero Watson se adaptan al siglo XXI: cambian la lupa por el GPS y las consultas a enciclopedias por una rápida búsqueda en Internet. Pero la esencia no cambia: Holmes sigue siendo el detective inteligente, perspicaz e irónico presentado en los libros y sus grandes dotes deductivas no quedan mermadas por el uso de la tecnología. Por su parte, Watson es también veterano de la guerra de Afganistán, igual que en las novelas, pero en un siglo diferente. También se mantiene la afición de Sherlock por el violín, y su adicción a la droga ha sido sustituida por los intentos del detective de dejar el tabaco a base de parches de nicotina. Con muy buen criterio, los productores han preferido eliminar la imagen de los fumaderos de opio propios del Londres de finales del XIX, sin credibilidad en nuestros días.
Por su parte, Scotland Yard también tiene protagonismo en esta serie: las investigaciones de cada caso son dirigidas por el inspector Lestrade que, ante las dificultades en diversos crímenes no duda en recurrir a las capacidades de Sherlock Holmes. Capacidades acompañadas, dicho sea de paso, de los más estrafalarios métodos de investigación.
El villano es, una vez más, el profesor Moriarty, que con una mente casi tan dotada como la del protagonista, le pondrá a prueba en más de una ocasión con los crímenes que dejarán a los investigadores comunes sin respuesta.
La acción se desarrolla en Londres, un Londres muy diferente al imaginado por el escritor, y se enfrenta al reto de reinventar el clásico una vez más, sin perder en contenido lo que gana en calidad técnica.
La primera temporada está formada por tres episodios, adaptaciones libres de otras tres novelas de Conan Doyle, de una hora y media de duración cada uno. El éxito logrado auguraba una segunda temporada, a punto de estrenarse en Estados Unidos, compuesta por otros tres capítulos.
Manteniendo el tono irónico y de suficiencia de Holmes, y la melancolía de Watson, nos encontramos ante una de las series revelación del año pasado.
Cada episodio cierra el caso planteado totalmente, por lo que pueden verse salteados, pero, para mantener la esencia se recomienda seguir el orden: Estudio en rosa, El banquero ciego y El gran juego.
El doblaje está muy conseguido, se ha mantenido el tono de los protagonistas, y la voz no desmerece de la interpretación original, aunque ésta es muy recomendable si se tienen los suficientes conocimientos de inglés como para poder disfrutarla.
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