Decine21
Tobin Frost, un antiguo agente de la CIA vendido en la actualidad al
mejor postor, ve peligrar su vida en medio de una operación de alto
riesgo, hasta el punto de pedir asilo en la embajada de Estados Unidos
en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Será trasladado para su interrogatorio
a una de las “casas seguras” en la ciudad, de la que se ocupa el novato
agente Matt Weston. Pero se ve que “el invitado” molesta a gente
poderosa, pues el refugio es asaltado, y Matt no tiene más remedio que
huir con el prisionero y vagar de aquí para allá mientras espera
instrucciones de sus superiores sobre el modo de proceder con el espía
traidor.
Irregular película trepidante de espionaje, con nombres desconocidos
en el guión y la dirección, los prometedores (al menos para los estudios
de Hollywood) David Guggenheim y Daniel Espinosa. Entretenida sin duda, el film cuenta con dos buenos actores protagonistas, Denzel Washington y Ryan Reynolds, más una pléyade de eficaces secundarios a los que les falta un poco más de cancha (Vera Farmiga, Brendan Gleeson, Sam Shepard, Rubén Blades, Robert Patrick).
La película juega con el clásico esquema de “veterano-principiante”,
“guardián-prisionero”, donde a veces se cambian las tornas, más el telón
de fondo de unos turbios servicios secretos con oscuras cuestiones que
ocultar y una absoluta falta de principios. Todo suena a visto, y muchos
modos de hacer avanzar la trama son clichés muy previsibles
–traiciones, complicidad con los medios de comunicación...–; y un
detalle como situar la trama en Sudáfrica no aporta nada, la acción
podía transcurrir en cualquier otra parte. Además el montaje del
arranque y algunas escenas de acción, aunque sean muy dinámicas y dejen
al espectador sin resuello, resultan un tanto confusas.

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