sábado, 30 de marzo de 2013

Lo imposible

En “Lo imposible”, María (Naomi Watts), Henry (Ewan McGregor) y sus tres hijos comienzan sus vacaciones de invierno en Tailandia. En la mañana del 26 de diciembre, la familia se relaja en la piscina después del día de Navidad cuando el mar, convertido en un enorme y violento muro de agua negra, invade el recinto del hotel. María solo tiene tiempo de gritar antes de ser engullida y arrastrada por la terrible ola. Sin tiempo para asimilar lo incomprensible e inesperado del desastre natural que acaban de sufrir, deberán luchar por la supervivencia y por volver a reencontrarse. La película se basa en una historia real que tuvo lugar durante el tsunami que azotó a la costa tailandesa en el año 2004.

   Días placenteros en un lugar idílico, puestos literalmente patas arriba por el tsunami destructor que asoló la costa en 2004. La familia se dispersa, tenemos dudas sobre la supervivencia de unos y otros, viven experiencias personales, y con otros individuos que conocen, muy fuertes. Lo típico, pero contado con un talento narrativo excepcional. Porque la recreación de la catástrofe en Lo imposible resulta sencillamente asombrosa, el espectador vive el desastre en primera persona. Nada que envidiar a lo que hizo Clint Eastwood en uno de los hilos narrativos de Más allá de la vida. Si acaso más espectacular, mejor. Pero dentro del despliegue de producción, asombroso, está la historia, muy bien llevada, con pulso dramático excelente y momentos emocionantes de genuino suspense, sostenidos con increíble osadía, jugando al despiste sin caer en las trampas fáciles. Sí, se confirma que lo de Bayona y Sánchez en El orfanato no fue un espejismo (Decine21 / Almudí JD)

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