Destaca el trabajo como protagonista de Marie Féret, hija del
realizador, joven actriz con mucho potencial, así como su hermana Lisa
Féret, que encarna a Louise de Francia. La cinta viene a explicar que si
Nannerl no llegó a ser una compositora de éxito, fue por culpa de las
circunstancias de la época, que vetaba esta ocupación a las mujeres, y
por la obstinación de su padre, que a pesar de su evidente valía, la
apartó del violín, que en su opinión no era un instrumento femenino, y
únicamente le permitía tocar el clavicordio y cantar.
Correctamente ambientada destaca la banda sonora de Marie-Jeanne
Serrero, no por casualidad una mujer. También llama la atención la
visión que se ofrece de Mozart niño, que para ser un genio parece muy
poco brillante, en la línea del magistral film Amadeus, donde a pesar de
su facilidad para crear partituras brillantes, se le presentaba como un
cretino (Decine21 / Almudí JD).

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